menu Menú
53 artículos archivados en
cuento
Página anterior Página anterior Siguiente página Siguiente página

Corpus & Animus

Carlos ofreció un billete a una de aquellas siluetas desgraciadas que adornaban las paredes y al regresar índico a su hermano la entrada del putero, el arco triunfal de la hombría y la facilidad. Jorge no pudo tener éxito esa noche, su pictofilia le impidió el resto de su vida tener una vida normal. Un niño que tuvo en sus manos a las más bellas muñecas hoy es un hombre que no puede aceptar la triste imperfección del mundo. Es ese el problema de no enseñar a los hombres que las mujeres no son figuras de eterna belleza, sino un suspiro de continua tristeza.

Continuar leyendo


Corpus & Animus

Carlos ofreció un billete a una de aquellas siluetas desgraciadas que adornaban las paredes y al regresar índico a su hermano la entrada del putero, el arco triunfal de la hombría y la facilidad. Jorge no pudo tener éxito esa noche, su pictofilia le impidió el resto de su vida tener una vida normal. Un niño que tuvo en sus manos a las más bellas muñecas hoy es un hombre que no puede aceptar la triste imperfección del mundo. Es ese el problema de no enseñar a los hombres que las mujeres no son figuras de eterna belleza, sino un suspiro de continua tristeza.

Continuar leyendo


Los angeles que lloraron balas

Estábamos rodeados. Jimbo del batallón ciento once se estaba desangrando en el suelo, tirado junto a uno de los muros del ruinoso edificio donde nos guarnecíamos. Le pregunte si estaba bien. El respondió con una evidente ironía, le era natural –Claro que sí, es solo un rasguño.- luego su cabeza apunto al gris cielo que […]

Continuar leyendo


Días de ocio en el país del Yann - Lord Dunsany

[scribd id=237628506 key=key-CjU1zqsEGtz3TYRefo7A mode=scroll] Cruzando el bosque, bajé a la orilla del Yann, y allí encontré, según se había profetizado, al barco El Pájaro del Río, presto a soltar amarras. El capitán estaba sentado, con las piernas cruzadas, sobre la blanca cubierta, con su cimitarra al lado, enfundada en su vaina esmaltada de pedrería; y […]

Continuar leyendo


El trino del Diablo

Una noche, mientras me hundía cual cometa en la oscuridad abismal de mi habitación, sentí un peso muerto sobre mi pecho. Me creí despierto, pero mis brazos no respondían, solo podía recorrer los muros tenebrosos y trémulos adornados con cortinas francesas de opacos colores que desembocaban todos en un negro lienzo, cual lenguas de serpiente, […]

Continuar leyendo


San Sebastian de los siete vientos

Cambian las estaciones y cambian las personas. Como el tiempo se desliza entre nosotros con tal gracia que apenas le percibimos, no es hasta que enfrentamos los horrores propios del ser contra la vida, que apreciamos la danza del tiempo. Austher Von Robich, conocido también como Sir Montañés, fue uno de los señores feudales más […]

Continuar leyendo


Ficción breve de un suicidio

Miré hacia abajo y era todo lo que temía que fuera, a los veinte pisos de altura las personas se ven muy, muy pequeña, son como hormigas ocupadas siempre en su obra, laborioso obreros del no vivir. Tenía mis dedos metidos entre los pequeños espacios que siempre están entre los ladrillos resquebrajados de los edificios […]

Continuar leyendo


El hombre que fue libre

Se dirigía a su trabajo como todos los días, seguía el ritual eterno de la rutina matutina. Levantarse tarde, bañarse rápido, extrañar a sus padres, la vida jamás fue más aburrida. Abordó el autobús ojalatesco que pasaba cerca de su lugar de trabajo. La bestia mecánica del transporte público tenía una cabina recubierta por cintas […]

Continuar leyendo


La Caminata Nocturna

Tome el teléfono, tardé un par de minutos para llegar a contestar. Es poco común recibir llamadas a las 12:30 de la noche. Una voz extraña respiro de forma arrítmica y acelerada y luego menciono el nombre de mi hermana. -No me dejes- decía- Ariadna, no me dejes… -Aló, quien habla- conteste. Ella se está […]

Continuar leyendo


El Sabio Moawi

Desde ese día no busco libros, los escribo, para que cuando llegue a 80 años, pueda buscar mi choza, levantarla de entre las cenizas y leer al mundo.

Continuar leyendo



Página anterior Siguiente página

keyboard_arrow_up