El problema de los estereotipos es una guerra perdida, pudiendo existir los estereotipos desde el origen del idioma mismo, la mujer es víctima al igual que el hombre de estos y si bien los matices bajo los cuales son explotados algunos publicitariamente son continuadores de un pensamiento de atraso no son estos nada más que el reflejo de un pensamiento común, que como nuevamente digo, se remiten a una formación educacional adquirida en el transcurso de la vida.
La religión dependiendo del caso puede ser tanto machista como feminista y como este existen infinidad de situaciones que comparten una dualidad y que no son más que la reminiscencia de un sistema de valores desbalanceado a favor del hombre.
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