La primera escena de Scott William Broughts
Los libros apilados formaban mi acrópolis personal con columnas de hojas tostadas y polvorientas que me provocaban constantes estornudos. Me sentía preso, acorralado en una diminuta oficina sin ventanas, sin ventilación, sin futuro. Jim, -el cretino de mi jefe, fumaba como un gran autobús cuyo tubo de escape era su boca- recuerda terminar esos informes […]
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