Una noche, mientras me hundía cual cometa en la oscuridad abismal de mi habitación, sentí un peso muerto sobre mi pecho. Me creí despierto, pero mis brazos no respondían, solo podía recorrer los muros tenebrosos y trémulos adornados con cortinas francesas de opacos colores que desembocaban todos en un negro lienzo, cual lenguas de serpiente, […]
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