Si el arte imita a la vida o lo contrario, no es algo que nos ocupe en esta entrada, lo cierto es que cuando H.R. Giger diseño al Xenomorfo o «Alíen» como se conoce en las películas, poco o nada tenía que ver la vida que conocemos con semejante manifestación artística casi onírica. Giger tenía un estilo muy particular, una extraña mescla entre ciencia ficción, surrealismo y lo gótico, es un arte sombrío.
Giger nació en 1940 en Chur, capital de Graubünden, el más grande de los cantones suizos. Su padre, un químico, veía con malos ojos la carrera artística y le sugirió con mucho empeño que se dedicarra a la farmacéutica, Giger no acepto. En 1962 viajo a Zúrich donde estudiaría arquitectura y diseño industrial en la escuela de artes aplicadas.
Su diseño de alíen está inspirado en la serie de pinturas que componen Necronom IV, gano un Oscar en 1980.
Estaremos siempre agradecidos con este gran artista que se codeo con grandes como Jodorowsky o Dali y dejo tras de si la prueba solida de que en lo que respecta a criaturas de ciencia ficción se debe dejar a un lado la ciencia y abrirse a la imaginación.