Todos los días, quiero morir
en las tardes, cuando se pone el sol,
y mi roto corazón retoma la cueva
que antes fue refugio.
En mi pecho siento una lanza
y atravesado de un dolor invisible
me desangró eternamente
a la vista de todos
Que soy, sino un suspiro.
Un existir sin propósito.
La nada mirando a la nada,
Aspirando a no ser.
Cómo siempre a sido.